Entradas

Mostrando entradas de 2020

5 de abril de 2019

Hoy hace un año, justo un año de aquella escena. Hace un año, me vestía de rojo amapola con unos tacones de 15 centímetros para subirme al centro del escenario del Auditorio de “El Lienzo Norte” para leer aquel maravilloso pregón con el que daba, por un lado, el inicio de las fiestas escolares de mi instituto, y, por otro lado, el término de mi etapa de estudiante de bachillerato. He de decir que no me esperaba hacer ese bachillerato en aquel instituto, pero un año más tarde, no me arrepiento de la elección. Gracias a ese instituto, hoy tengo forjado al mejor grupo de amigas que jamás podáis imaginar. Y una de ellas, mi compañera, cuyo corazón se divide entre Ávila y Sevilla, la conocí allí. Las demás ya veníamos forjadas del antiguo instituto que nos vio crecer. Hoy vengo a escribir aquel pregón, aquella lectura en medio de 600 ojos a la que subí, con más nervios de si me caía por la altura de los tacones que por leer, y que marcó un antes y un después en mi etapa como estudiant...

PARECES DOMINGO ETERNO

Ya no sé qué pensar, cuándo volverá a sonar una canción, cuándo podremos salir y saltar en los charcos que dejan las lluvias primaverales de abril. No sé ni cuándo podré decir, <<¿te apetece que nos veamos un rato?>>, sin que haya miedo. El miedo eh, valiente palabra que utilizamos a la ligera. Yo no sé vosotros, pero esto de estar todo el día encerrada, pensando en qué situación me deparará el futuro; sin saber si quiera si estoy viviendo el presente, me agota. No poder ir una calle por encima de dónde yo vivo para ver a mis abuelos y pegarles un abrazo, me entristece. No poder hacer deporte al aire libre, perderme con el balón entre los pies, con el móvil dentro del brazalete y llevar los auriculares conectados por Bluetooth al móvil para poder escuchar Estopa mientras me evado con mi fiel amigo El Balón, me disgusta. Pero, llegados a un punto, no sé si me agota eso o el estar en un constante bucle pensando en mí y conociéndome a mí misma. Descubrir que hay cosa...

(Atré)VETE

Atrévete a decir lo que sientes. Atrévete a decir <<te quiero>>. Atrévete a acercarte, a no decir todo lo que ves (aunque desde fuera se vean las cosas de otro color). Atrévete a querer de verdad Y si vienes y no te vas a quedar, sí, también, atrévete a irte. VETE y no estorbes. Hay personas que están llamando a la puerta y estás tú en medio. ¿conclusión? No pueden entrar. Así que si vas a venir a estorbar, VETE. La puerta suele estar abierta. Ya me han hecho mucho daño para que alguien cobarde estorbe. O aportas, o apartas, pero no te quedes en el puto medio. Si te vas, vete lejos para que te olvide antes. Y, si te quedas, atrévete a ver a quién tienes enfrente Porque a veces, muchas veces, está rota.

19 Y NO ME ENCUENTRO

He conocido mucha gente a lo largo de mi vida. Gente que se mueve por el interés sexual hacia otra persona, gente cobarde que no se atreve a decirte "te quiero", gente valiente, gente que me sorprende día a día sin ni siquiera tener por qué hacerlo, gente que se mueve por interés económico, gente que pasaba de tener 500 euros en la cartera a no tener nada y quejarse, en fin mucho estilo de gente. Mi día a día, cada día lo llevo peor: siento situaciones de agobio, estrés y depresión a partes iguales, no soy capaz de sonreír a nadie porque si sonrío sale falso un "estoy bien" y estoy rota por dentro. Soy alguien muy intensa en todo lo que hago. Lo que hago lo hago con pasión, si no, no lo hago. Estoy a punto de cumplir un año más y me encuentro más perdida que un hijo puta en el día del padre. Gracias a lo que es la vida, un tanto cruel en algunos aspectos,y un gran alivio en muchos otros, he dado con una persona que día a día me hace reflexionar sobre mí misma. ...

2020 con retraso

Es curioso que lleve más de medio año sin escribir. Ni si quiera publiqué nada. Y no por falta de tiempo, sino por falta de ganas. Imagino que cuando se pierden las ganas, se pierde todo. Para mí el 2019 fue especial por con quién lo empecé y con quién lo acabé. Es un año en el que me ha costado asumir mucho: que la vida no es todo color de rosa, que las personas que más quieres un día se van para no volver, que hay gente a tu alrededor que operan y no sabes cómo gestionarlo .... Siempre me he excusado en que quería un cambio en mi vida, que igual me vendría bien. Y la verdad, esperé por lo que más quiero, que es mi futuro, todo este tiempo para darme cuenta que el cambio de vida ha provocado en mí una saturación mental que he pagado con la persona que más quiero, con el único chico capaz de haberme demostrado otra vida, de abrirme nuevos caminos y nuevas metas ... La verdad, que su mirada cabizbaja pero con una sonrisa en la boca me hacía sentir la persona más feliz del mundo, por...