2020 con retraso
Es curioso que lleve más de medio año sin escribir. Ni si quiera publiqué nada. Y no por falta de tiempo, sino por falta de ganas. Imagino que cuando se pierden las ganas, se pierde todo.
Para mí el 2019 fue especial por con quién lo empecé y con quién lo acabé. Es un año en el que me ha costado asumir mucho: que la vida no es todo color de rosa, que las personas que más quieres un día se van para no volver, que hay gente a tu alrededor que operan y no sabes cómo gestionarlo ....
Siempre me he excusado en que quería un cambio en mi vida, que igual me vendría bien. Y la verdad, esperé por lo que más quiero, que es mi futuro, todo este tiempo para darme cuenta que el cambio de vida ha provocado en mí una saturación mental que he pagado con la persona que más quiero, con el único chico capaz de haberme demostrado otra vida, de abrirme nuevos caminos y nuevas metas ... La verdad, que su mirada cabizbaja pero con una sonrisa en la boca me hacía sentir la persona más feliz del mundo, por conseguir con él lo que poca gente ha conseguido, que él se ría en momentos de pelea. Yo quizá me apresuré mucho con él, pero os aseguro que, aún siendo una bala perdía le intentaba hacer lo más feliz posible, en un mundo lleno de falsedad y personas que se meten entre medias.
La verdad, siempre me pasa lo mismo, soy yo la que no quiero nada; y hasta que empiezo a sentir por alguien .... No sé ya me empiezo a plantear que de verdad soy yo quien tiene el problema. Que me ansía por dentro querer comerme el mundo y, a veces, es el mundo el que me come a mí. Y cuando eso pasa, no sé ni por dónde a empezar a reaccionar. Y son, en esos precisos momentos, en los que la soledad me invade, aunque esté en medio de 10 personas; probablemente ninguna sepa lo que llevo yo dentro y por qué actúo de determinada manera. Siempre me he considerado alguien con una mente superior a la normal en ciertos aspectos, pero en aspectos como en el amor, creo que sigo siendo la persona más inmadura del mundo. No por lo que vivo, sino por cómo lo vivo y cómo interpreto cada palabra. En estos casos, considero que el ser tan buena en Filosofía me ha afectado en exceso porque siempre busco una razón a todo, como esos filósofos presocráticos que buscaban el arjé de todo el mundo, o como Aristóteles buscando el punto intermedio entre dos personas, y todo lo que he aprendido lo traigo al presente aunque sean personajes del siglo Va.C, si tú lo lees, te parecerá absurdo, pero si te fijaste en alguien que ama la filosofía y el conquistar mediante poesía, perdóname que te diga que estás loco, casi igual de loco que yo.
Para mí el 2019 fue especial por con quién lo empecé y con quién lo acabé. Es un año en el que me ha costado asumir mucho: que la vida no es todo color de rosa, que las personas que más quieres un día se van para no volver, que hay gente a tu alrededor que operan y no sabes cómo gestionarlo ....
Siempre me he excusado en que quería un cambio en mi vida, que igual me vendría bien. Y la verdad, esperé por lo que más quiero, que es mi futuro, todo este tiempo para darme cuenta que el cambio de vida ha provocado en mí una saturación mental que he pagado con la persona que más quiero, con el único chico capaz de haberme demostrado otra vida, de abrirme nuevos caminos y nuevas metas ... La verdad, que su mirada cabizbaja pero con una sonrisa en la boca me hacía sentir la persona más feliz del mundo, por conseguir con él lo que poca gente ha conseguido, que él se ría en momentos de pelea. Yo quizá me apresuré mucho con él, pero os aseguro que, aún siendo una bala perdía le intentaba hacer lo más feliz posible, en un mundo lleno de falsedad y personas que se meten entre medias.
La verdad, siempre me pasa lo mismo, soy yo la que no quiero nada; y hasta que empiezo a sentir por alguien .... No sé ya me empiezo a plantear que de verdad soy yo quien tiene el problema. Que me ansía por dentro querer comerme el mundo y, a veces, es el mundo el que me come a mí. Y cuando eso pasa, no sé ni por dónde a empezar a reaccionar. Y son, en esos precisos momentos, en los que la soledad me invade, aunque esté en medio de 10 personas; probablemente ninguna sepa lo que llevo yo dentro y por qué actúo de determinada manera. Siempre me he considerado alguien con una mente superior a la normal en ciertos aspectos, pero en aspectos como en el amor, creo que sigo siendo la persona más inmadura del mundo. No por lo que vivo, sino por cómo lo vivo y cómo interpreto cada palabra. En estos casos, considero que el ser tan buena en Filosofía me ha afectado en exceso porque siempre busco una razón a todo, como esos filósofos presocráticos que buscaban el arjé de todo el mundo, o como Aristóteles buscando el punto intermedio entre dos personas, y todo lo que he aprendido lo traigo al presente aunque sean personajes del siglo Va.C, si tú lo lees, te parecerá absurdo, pero si te fijaste en alguien que ama la filosofía y el conquistar mediante poesía, perdóname que te diga que estás loco, casi igual de loco que yo.