Hoy es uno de esos días...
Hace ya algún tiempo que no publico nada, y no es que no
quiera, es que no tenía motivación alguna de compartir nada, porque hay algo
en mi cabeza que no me deja pensar más allá, sólo pienso en eso. En poco tiempo,
mi vida escolar cambiará de rumbo, tengo que tomar una decisión, que supone
rechazar otras, que supone separarse, y me da pena.
Hoy es un día de esos que es mejor ni levantarse, ver como
pasa el tiempo, ver lo que has cambiado y lo que has hecho mal; hoy es un día
de esos que es mejor quedarse en la cama durmiendo, que levantarse llorando;
hoy es un día de esos de reflexión, de pensamiento, de luchas contra uno mismo.
Hoy es un día de esos, en los que estás en silencio y tus miedos aparecen, tus
miedos te hablan, y tú rompes.
Es por eso y por mucho más por lo que estoy escribiendo
esto, sí. Porque necesito desahogarme, desahogarme escribiendo, desahogarme
compartiendo que, hoy es un día de esos en los que una carta, una simple carta
puede ser lo mejor que te haya pasado en el día. Sí, hoy, definitivamente, es
ese día. Ese día en el que te das cuenta de la validez de la carta, y te pones a
pensar minuciosamente, lo que esta carta te cuenta.
Hace ya cosa de un mes que se nos fue de nuestra clase una “tutora”,
dejándonos una carta para la clase. Hoy ha sido el día perfecto para releer la
carta, para identificarte con algo tan simple como unas palabras, sí, hoy ha
sido ese día que he encontrado el sentido a la carta. Hoy ha sido ese día en el
que esa carta me ha levantado el ánimo, me ha devuelto parte de la motivación
que, hace ya algunas semanas he ido perdiendo. Sí, hoy ha sido ese día.
Te voy a contar una historia lector de este blog. Hubo
alguien que puso en una carta, “Quiero recordarte que todas tus decisiones
forjarán tu futuro, tu vida y tu felicidad”, hubo alguien que puso en una carta
“ la vida no se acaba por muchas pérdidas que uno pueda enfrentar, que ni las
enfermedades ni los abandonos son motivos para rendirse, que siempre vale la
pena regalar una sonrisa porque uno nunca sabe quién puede necesitarla en un
mal día”. ¡Qué razón tienes! A veces pedimos tantas boberías, tantos regalos
materiales, que nos olvidamos de lo importante que es sonreír, y de que un día
sin sonrisa es un día perdido.
Te voy a seguir contando la historia, a ti, sí, a ti lector
de este blog. Y es que alguien puso en una simple carta “no tienes ni idea de
todo lo maravilloso que te espera”. Alguien, una vez en una carta puso “ es el
momento de que empieces a soñar por lo que quieres, y empezar a sembrar tus
semillitas, porque tú cambiarás el mundo”. Y es que a veces, y sólo a veces, nos damos cuenta de lo que valemos. Preferimos ser hojas movidas por el viento,
a utilizar el cerebro. Preferimos que nos cambien el mundo a intentar cambiarlo
nosotros, preferimos que nos siembren a sembrar.Preferimos que nos lo hagan a hacerlo. Entonces, cuando siembras,
siembras tarde, no sueñas en grande y te conformas con lo mínimo porque la
guerra constante y diaria con la pereza,una vez más, te ha ganado. Y es por eso
por lo que la historia continúa así, “te quiero animar a que des lo mejor de
ti, que demuestres que puedes hacerlo mejor de lo que lo haces, y no te
conformes, porque todo esfuerzo tiene su recompensa, no dejes que la pereza
pueda con ello”. Y si no puedes, consulta con alguien que te ayude a dar lo
mejor de ti. Siempre hay una persona que te rescata de todo, siempre hay
alguien dispuesto a escucharte.
Lector, la historia finaliza así “cuando te sientas
desanimado, recuerda esta carta, lo mismo te ayuda a seguir con fuerza”. Y es
que a mi, sí, a mí, me la ha devuelto; me ha dado un empujoncioto hacia arriba
cuando lo único que veía era un oscuro sótano sin luz.