PARECES DOMINGO ETERNO
Ya no sé qué pensar, cuándo volverá a sonar una canción, cuándo
podremos salir y saltar en los charcos que dejan las lluvias primaverales de abril.
No sé ni cuándo podré decir, <<¿te apetece que nos veamos un rato?>>,
sin que haya miedo. El miedo eh, valiente palabra que utilizamos a la ligera.
Yo no sé vosotros, pero esto de estar todo el día encerrada,
pensando en qué situación me deparará el futuro; sin saber si quiera si estoy
viviendo el presente, me agota. No poder ir una calle por encima de dónde yo
vivo para ver a mis abuelos y pegarles un abrazo, me entristece. No poder hacer
deporte al aire libre, perderme con el balón entre los pies, con el móvil
dentro del brazalete y llevar los auriculares conectados por Bluetooth al móvil
para poder escuchar Estopa mientras me evado con mi fiel amigo El Balón, me
disgusta.
Pero, llegados a un punto, no sé si me agota eso o el estar
en un constante bucle pensando en mí y conociéndome a mí misma. Descubrir que
hay cosas de mí que no me gustan. No sé, vaya situación rara…
Las veces que he escrito en un papel; “si eres la persona, te
espero. Es mejor estar un poco distanciados que una vida divorciados”. Las
veces que habré escrito algo de poesía y no he sacado a la luz... Quizá esto
sirva como precedente para empezar a valorar los pequeños detalles; el comprar
el pan en la panadería de la esquina de la calle, un ¿Qué tal?, de esos
sorpresas, una llamada antes que un mensaje de texto …
Ya no sé qué pensar, ojalá esto se acabe pronto y nos podamos
ver las caras, sentados en una terraza de un bar mientras vemos pasar a toda la
gente, de nuevo alegre. Ojalá cuando acabe esto, que acabará, el mundo este
lleno de nuevas primeras veces. Ojalá después del domingo venga un lunes,
después un martes y así hasta completar la semana del calendario y no
levantarse con la sensación de que todos los días son domingos, domingos sin
lunes. Ojalá cuando esto acabe nos demos cuenta de lo valioso que es disfrutar y
dejarse llevar, que las personas empiecen a evitar el “miedo a” para empezar a disfrutar
de corazón el bombeo de sentimientos que éste provoca.
Ya sí sé que pensar, pienso en vencerlo. En que lo venzamos.
Todos, unidos como aquel 12 de julio de 2010 cuando estábamos unidos por el
deporte, por la final del mundial del fútbol en Sudáfrica. Hoy pensamos, de
nuevo, en ser ese país unido por una meta, porque JUNTOS SOMOS IMPARABLES; VAMOS
ESPAÑA.