Trilogía

Todos sabemos que hay personas que son especiales en nuestras vidas: amigos, parejas, familia...
En mi vida, una de las personas más importantes apareció en 2015 a través de twitter. Pero eso es un tema aparte. Llegué, incluso, a escribir un diario con mis buenos y malos momentos con él.

Últimamente escribo poco, la falta de tiempo en segundo de bachillerato pasa factura a cualquier persona. Mis objetivos eran claros: hacer buen bachillerato, dejar marca en el instituto donde he cursado dicha formación y salir con buena nota. Y así ha sido, o eso creo. Sin embargo, lo que yo quiero que salga bien, a veces, no sale como yo deseo.

Soy una chica rara, rara de cojones. Tengo terribles miedos que desembocan en un mar de lágrimas y en inseguridades constantes. Tengo altibajos, es decir, tengo cierta personalidad de chica de 20 años y cierta personalidad de adolescente de 15.

No sé si esta es la última entrada que dedicaré a la persona que se ata el último botón de la camisa. No creo, porque lo nuestro es la historia sin fin. La verdad, eres la persona más importante de mi vida. Jamás pensé que podíamos llegar al punto en el que estamos.

Soy una desconocida del amor, pero pienso que el éxtasis de una relación es difícil mantenerlo. Ahí se concentra todo, ganas de verse, ilusión, ganas de tocarse, de comerse, etc. Cuando pasan los días y ves que ese día no llega, te frustras y lo primero que deseas es huir porque piensas que no llegará nunca. Aún quedan tantos días, piensas, y mantener esa ilusión durante más de un mes es inhumano.

Soy una persona cerrada en banda con una coraza de más de metro ochenta de altura. No obstante, tú, futuro tío, eres el único capaz de arañarla y hacerme sentir feliz. Porque gracias a ti conozco los verdaderos significados de: AMOR, FELICIDAD, LEALTAD y RELACIÓN.

A veces, me olvido que, como dice Tamara Gorro "somos uno", y miro más por mí que por nosotros, pero es besarte y sentir que me derrito en cada beso, que mi piel se funde cuando tú la tocas o que me dices algo al oído y no sé ni como reaccionar porque me pongo roja.

Y es ,cuando siento que te pierdo, el punto en el que mi cerebro y mi corazón se conectan para decirme "eres gilipollas si le dejas ir".

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