Nombre, Apellidos, Curso y Fecha(s)

Estas Navidades han sido especiales para mí. Ahora estoy mal, no os voy a engañar lectores, estoy acojonada. Me he portado como una niña pequeña con la persona menos indicada... Me siento retrasada y me siento Gilipollas por el comportamiento que tuve.

Ahora os contaré una pequeña historia.
Hace mucho tiempo, conocí a un chico por redes sociales, la conversación fluyó tanto que nos dimos el número enseguida y comenzamos a conocernos por WhatsApp. Sin conocernos cara a cara, nos llamamos y estuvimos tres horas hablando por teléfono, que al final, acababa siendo la media de día sí y día también.

En ese tiempo se forjó una idea "conocernos", pero ese deseo se iba con el paso de los meses. Eso sí, por mi cumpleaños, me envió un colgante del Barça que aún conservo y aún...
¡Aún me pongo!

Desparecimos de la vida del otro y nos acostumbramos a estar separados, yo, para ser sincera, me metía en su Twitter de vez en cuando para cotillear; pero lo daba por perdido.

Tras dos años "desaparecidos", él me buscó por esa cuenta muerta de Twitter y parecía que los dos años que habían pasado, no habían pasado entre nosotros, sólo habíamos envejecido un poco.

El día de Nochevieja él se plantó en mi ciudad, con su coche, y nos conocimos en persona. En persona, era mucho mejor que tras una llamada telefónica. ÉL puso cara a todo lo nuestro. Yo el día de año nuevo lo pasé en la cama, pensando en cuándo volverle a ver y el día 4 de enero bajé yo a Madrid, aprendí a coger el cercanías y su compañía era inmejorable. Yo empecé las clases de segundo de bachillerato que tanto me agobian por la nota, y él estaba orgulloso de que yo quisiera lo más alto. Además, si yo no podía hablar porque me iba a estudiar, él lo entendía o me decía "hablamos cuando acabes", mensaje que yo siempre veía cuando volvía de estudiar. Mi hora favorita se convirtió en las 16.30 cuando él cogía su coche y me llamaba para verme la cara y yo, mientras hacía mis deberes, le veía a él, con su Wolksvagen Golf, conducir. Entre tanto, nos echábamos unas risas, nos picábamos. Yo aprendía mucho, aprendía a sentirme agusto con alguien después de una relación tóxica. Además compartimos pasión por el latín y la filosofía, además del fútbol. Yo siempre le digo algo en latín porque sé que le encanta tanto el idioma, como mi voz.

El día 14, se presentó en Ávila, yo acababa de recibir una mala noticia y con el último que quería pagar esa mala noticia era con él ... Pues boba de mí que, efectivamente, lo pagué a las últimas con él. Pasé una tarde increíble y en un momento, mi cara cambió y la cagué hasta el fondo y sin frenos. Él se fue, cuando probablemente, le viera en nada de nuevo si todo hubiera acabado como empezó. Me atribuyo toda la culpa de todo lo que pasó, porque fue mi error y ya está.

La verdad desde entonces, no paro de derramar lágrimas por no saber conservar algo que tenía y me importa tener. Hemos hablado desde entonces todos los días y ahora parecemos una montaña rusa, hemos tenido días de hablarnos muy bien y otros como hoy, de que él está encerrado en su conclusión errónea pero entendible, muy entendible. Mis sentimientos por él son reales y es él el único que puede hacerme llorar ya sea de "mea culpa" o llorar de la risa.

Con él, los lunes se me hacían viernes si llegaba la hora de estar por videollamada. Sebastián Yatra lo dice muy bien en una de sus canciones: "me haces sentir como si fuera el verano y el invierno no existiera. ¿Y cómo mirarte? Si la vida me enseñó que vas primero, no me importa la distancia yo te quiero y sé que al final tú a mi lado vas a estar".

Con esta pequeña historia, quiero deciros que personas como él no hay, que es #Mio, porque confío en que lo arreglemos. Que, a veces, aparecen personas muy de casualidad que te mueven el piso, te remueven todo lo que hay dentro y asusta. Y yo fui la cobarde de, en vez de disfrutar el momento, sacar el miedo y ¡NO! Aparecen y dan un giro de 180 grados y son esas personas las que más duelen que se vayan. Él, es una persona maravillosa sólo me oirán decir de él que es un chulo como algo malo y que, en nuestra contra, tenemos una guerra de orgullo muy grande. Pero hay veces, que las cosas más pequeñas son las más grandes. Mi Navidad, no han sido ni regalos ni dinero, ha sido una persona con nombre y apellidos y os puedo asegurar, que es el mejor regalo que he tenido nunca.

Él lo dice "volver a empezar" y yo digo "continuar". Dejar atrás el capítulo malo y seguir llenando páginas de un libro sin final con capítulos "inmejorables".

¿Qué acabará siendo { ... }?

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