¿Un mundo distinto?
No entiendo nada. En pleno siglo XXI y aún hay gente que critica a otros por ser diferente. Mírate si tú eres común y el o ella diferente, ¡olé su arte! Vivimos en el mundo del confort. En el mundo de que si te sales de lo habitual es malo. Te califican como "marimacho","lesbiana","gay" y siempre con el fin de ofenderte. Menos mal que no ofende quien quiere, sino quien puede.
Es una pena, pero es cierto, vivimos en le mundo de las etiquetas; etiquetas que nos pone la sociedad, y además, etiquetas que permitimos que nos pongan, ¿y por qué?, porque parece que en pleno siglo XXI no queremos luchar por alguien o por algo, como se hacía antiguamente. Ahora lo común es jugar con los sentimientos de las personas, y así pasa. Pasa que el corazón ya no es un órgano que late sentimientos. Se ha transformado en una máquina que solo bombea sangre. Se ha perdido el valor, la fe, las ganas y lo que es más importante, se ha perdido la esperanza y la ilusión.
Y, aunque parece que todo es culpa de las redes sociales que nos controlan, nos absorben y nos manejan como quieren, la culpa es nuestra por permitirlo. Por permitir ser los juguetes de la sociedad en la que vivimos; por ser los juguetes de otros.
Creo que va siendo hora de luchar, de creer y confiar. Porque tú, si tú, puedes dar el primer paso para cambiar el mundo. Dicen que la lucha no es fácil y no lo es, que el camino de la vida es muy duro, pero que cuando se aprende a vivir se aprende a disfrutar; que ni las enfermedades, ni las malas pérdidas que se puedan afrontar deben ser el final del camino.
Dicen que cuando se aprende de verdad, ya no se olvida y cuando te das cuenta de que el mundo en el que vivimos es injusto y delicado, maduras y de qué manera. Aprendes a aprehender, a luchar y a vivir.
Es una pena, pero es cierto, vivimos en le mundo de las etiquetas; etiquetas que nos pone la sociedad, y además, etiquetas que permitimos que nos pongan, ¿y por qué?, porque parece que en pleno siglo XXI no queremos luchar por alguien o por algo, como se hacía antiguamente. Ahora lo común es jugar con los sentimientos de las personas, y así pasa. Pasa que el corazón ya no es un órgano que late sentimientos. Se ha transformado en una máquina que solo bombea sangre. Se ha perdido el valor, la fe, las ganas y lo que es más importante, se ha perdido la esperanza y la ilusión.
Y, aunque parece que todo es culpa de las redes sociales que nos controlan, nos absorben y nos manejan como quieren, la culpa es nuestra por permitirlo. Por permitir ser los juguetes de la sociedad en la que vivimos; por ser los juguetes de otros.
Creo que va siendo hora de luchar, de creer y confiar. Porque tú, si tú, puedes dar el primer paso para cambiar el mundo. Dicen que la lucha no es fácil y no lo es, que el camino de la vida es muy duro, pero que cuando se aprende a vivir se aprende a disfrutar; que ni las enfermedades, ni las malas pérdidas que se puedan afrontar deben ser el final del camino.
Dicen que cuando se aprende de verdad, ya no se olvida y cuando te das cuenta de que el mundo en el que vivimos es injusto y delicado, maduras y de qué manera. Aprendes a aprehender, a luchar y a vivir.