Un lápiz y una goma
No se necesita otra cosa un lápiz y una hoja. Una hoja y un lápiz para escribir y que permanezca en tinta todo lo que vivimos juntos. Pero aparte, se necesitan cabezas dispuestas a recordar y personas dispuestas a vivir nuevas experiencias ; nuevos retos y dispuestos a comerse el mundo mano con mano. En esta vida se necesitan personas valientes; se necesita a más gente como tu, como yo; a más gente como no(s)otros. Gente dispuesta a escribir y a viajar. Gente dispuesta a caer y perder; para luego levantarse y ganar.
Y es que todo es así; no se necesita otra cosa que un lápiz y una hoja. y preguntarás, ¿por qué un lápiz y no un boli? Un lápìz con una goma, borra todos los malos recuerdos dejando un folio de nuevo blanco, como una nueva página de un libro que aún está por escribir. SI por el contrario, coges el boli y te equivocas, tendrás que usar un tipex, y debajo de dicho típex siempre quedará ese error y el folio no volverá a ser blanco; será blanco con un manchón aún más blanco y, debajo, un recuerdo con esperanza de ser borrado y tirado, pero no. Todo lo que se escribe, permanece ya que dicen que las palabras se las lleva el viento. Que yo no estoy cien por cien de acuerdo; si empecé hablando de dos personas no va a ser menos. Hay veces, que el viento no actúa. simplemente porque no hay palabras, hay miradas que lo dicen todo, y , muchas veces, ojos que no dicen nada. Afortunadamente nosotros somos de los primeros. Una mirada, una sonrisa, un te quiero que jamás se llevará el viento, porque más que dichos son demostrados día a día.
Y es que es así, un lápiz, una hoja, unas palabras, un párrafo, dos personas, cuyas manos coinciden perfectamente y que no tengan ganas de soltarse. Un lápiz, una hoja, unos recuerdos que si te fijas no he plasmado porque esos siempre se quedarán contigo y conmigo. Siempre se quedarán entre tú y yo, siempre escritos con un lápiz y sobre una hoja, siempre con una goma dispuesta a borrar para después poder crear. Siempre con una historia por hacer, como un partido de fútbol con segunda parte indefinida, como yo espero que sea. Cómo tú espero que esperes que sea.
Todo empieza así y todo acaba así. Un lápiz, una hoja, dos personas y un recuerdo; a veces escrito para ser borrado; a veces escrito para permanecer y que no se vaya nunca. Y todo, con un lápiz y una hoja.
Y es que todo es así; no se necesita otra cosa que un lápiz y una hoja. y preguntarás, ¿por qué un lápiz y no un boli? Un lápìz con una goma, borra todos los malos recuerdos dejando un folio de nuevo blanco, como una nueva página de un libro que aún está por escribir. SI por el contrario, coges el boli y te equivocas, tendrás que usar un tipex, y debajo de dicho típex siempre quedará ese error y el folio no volverá a ser blanco; será blanco con un manchón aún más blanco y, debajo, un recuerdo con esperanza de ser borrado y tirado, pero no. Todo lo que se escribe, permanece ya que dicen que las palabras se las lleva el viento. Que yo no estoy cien por cien de acuerdo; si empecé hablando de dos personas no va a ser menos. Hay veces, que el viento no actúa. simplemente porque no hay palabras, hay miradas que lo dicen todo, y , muchas veces, ojos que no dicen nada. Afortunadamente nosotros somos de los primeros. Una mirada, una sonrisa, un te quiero que jamás se llevará el viento, porque más que dichos son demostrados día a día.
Y es que es así, un lápiz, una hoja, unas palabras, un párrafo, dos personas, cuyas manos coinciden perfectamente y que no tengan ganas de soltarse. Un lápiz, una hoja, unos recuerdos que si te fijas no he plasmado porque esos siempre se quedarán contigo y conmigo. Siempre se quedarán entre tú y yo, siempre escritos con un lápiz y sobre una hoja, siempre con una goma dispuesta a borrar para después poder crear. Siempre con una historia por hacer, como un partido de fútbol con segunda parte indefinida, como yo espero que sea. Cómo tú espero que esperes que sea.
Todo empieza así y todo acaba así. Un lápiz, una hoja, dos personas y un recuerdo; a veces escrito para ser borrado; a veces escrito para permanecer y que no se vaya nunca. Y todo, con un lápiz y una hoja.