ÚLTIMOS DÍAS EN 2B CITY
Bueno,
continuemos con el viaje a Baden – Baden. Tras el fin de semana familiar:
El lunes tuve una mini movida por un comentario de la entrada
anterior, pero sin más, es mi opinión y ahí va a quedar. Aparte, fuimos a
primera hora a clase. Se ve que no tuvieron bastante fiesta con lo del viernes
que, a primera hora, en clase de política, el profesor se fue y, a los
alemanes, no se les ocurrió otra cosa que llevarse alcohol y vaciar una botella
de agua normal para meter en ella el alcohol. Tras la intranquila clase, fuimos de compras y,
después, al casino, que, por cierto, es impresionante. Un edificio donde rusos
y franceses se juntaban para jugar, y
donde se han rodado muchas películas y que era bonito pero la guía un poco
rollo, pero bueno. Tras ello, tuvimos otra clase, esta vez; de algo que la
mayoría de los españoles dominábamos,
pues nada más y nada menos, tenían clase de español. Nos tocó, junto con
los alemanes, realizar un proyecto que, posteriormente, hubo que exponer.
Trataba de diferencias entre España y Alemania, sobre todo, porque allí se
celebra el Adviento a lo grande.
A continuación, fuimos a las termas que, como Jesús hizo en
el milagro de los panes y los peces en la boda de Canaán el buen vino lo dejó
para el final. Pues, yo con las termas igual, lo mejor al final, así que quedan
en un puño cerrado que luego, soltaré.
Bueno, y con las
termas finalizamos el lunes.
El martes, fue muy distinto, pasamos el día en Heidelberg,
una ciudad universitaria ( como en España Salamanca ), allí había muchos
puestos para comprar a los que asistiríamos más tarde. Pero por el momento,
visitamos un castillo, una iglesia cuyo belén contenía temas de actualidad.
Aunque quizá, lo más pasado, fue la victoria del país en 2014 cuando ganaron el
mundial. También visitamos una cárcel adolescentes en la que las paredes
estaban pintadas por todos lados, y luego de compras por la ciudad durante dos
horas, por la tarde – noche, mi alemana hizo un esfuerzo por queda r con la de
una de mis mejores amigas y se quedaron en nuestra casa. Mientras hacía la
maleta, ellas escuchaban “ What do you mean ? ” y después fuimos a cenar
patatas bravas a un bar español, aunque la música dejaba mucho que desear, pero
las patatas bravas estaban de rechupete.
Después del bar, jugamos en el parque de enfrente a la
botella, bueno jugaron…
El último día fue triste, aunque yo tenía ganas ya de volver,
así fue:
Llegamos a la estación de trenes de Baden – Baden dónde nos despedimos
de los alemanes hasta abril. Cogimos dos trenes hasta llegar a Frankfurt; allí se fueron a ver la ciudad y de compras. Otros,
preferimos quedarnos con las maletas además de bailar, cantar y hacer un
poquito el tonto.
Desde la estación cogimos otro tren para el aeropuerto y de
allí el avión hasta Madrid ( en el aeropuerto nos dejaron rato para comer,
comprar, etc. )
Montamos en el avión sobre las 19:30 y cuando aterrizamos en
Madrid ya estaba el autobús para traernos a nuestra ciudad… ¡ Vaya viajecito !
Me puse los auriculares para dormir, porque cuando viajo con el equipo duermo
con música, y… ¡ aún así se oía el ruido ! Llegamos a nuestro destino sobre las
00:30
¿Recordáis que dejamos un tema a medias ? Sí, eso es, el de
las termas, aquí va lo que me produjeron:
Llegamos a ese extraño lugar cristalizo por fuera, y nos
dieron un reloj muy peculiar. Tanto era de peculiar que, únicamente, abría
nuestra taquilla… Teníamos una hora para disfrutar de aquel lujazo, pero si nos
pasábamos del tiempo establecido, nos tocaba pagar 50 céntimos por cada 5
minutos más. Por suerte, a nadie le tocó pagar aunque yo salí la última de las
alumnas para cambiarme.
Las termas, eran parecidas a un spa: con sauna, gimnasio,
jacuzzis…
Lo mejor, era una piscina que comunicaba con el exterior con
otra y, en la cuál, había un recorrido rápido, que, cuando chorreaba el
champiñón central, el recorrido se paraba y entonces eras tú quien nadaba y
cuando no chorreaba, no hacía falta nadar, la corriente te impulsaba. También,
había dos jacuzzis ardiendo encima de esa misma piscina e imaginaos...
Estábamos fuera con el viento que hacía viendo montañas, y dentro del jacuzzi
que se estaba genial. Eché en falta que nevase, así estaría fuera y vería los
copos de nieve deshacerse en el agua pero…. ¡ No nevó ni un solo día !
En el exterior también, había otro jacuzzi enorme con otro
más pequeño pero, no era tan bueno como el que os conté anteriormente.
Es difícil explicar con palabras lo que sentí al ir… Ya les
digo, fue LO MEJOR.
Con esto concluye mi viaje a Alemania, hasta que los alemanes
vuelvan allá en abril que les esperamos con los brazos abiertos porque se les
echa de menos, un beso a todos los lectores pero, en especial a los alemanes y,
gracias a los mismos por acogernos, cuidarnos como uno más de la familia,
aguantarnos, etc.